Forense a un café con hielo

Si lo recordáis, hace unos días escribía un artículo sobre un comando Linux de 300€, en este artículo os contaba toda la información que se puede recopilar de una unidad de USB y el uso que se le puede dar a esta. Pero sorprendentemente lo que más llamó la atención a los lectores del artículo no fue toda la información que almacenan los pendrives, si no el hecho de que yo me calentaba la leche del café para luego echarle azúcar e hielo. Este es el famoso extracto del articulo donde contaba mi receta para hacer un Café con Leche y Hielo:

Fig 1. Recorte articulo “Comando Linux de 300€”

Fueron muchos los lectores  los que a través de redes sociales comentaron que no era necesario calentar la leche para disolver el café soluble o el azúcar, ya que tanto el azúcar como el café se disuelven en un liquido sin importar la temperatura de este. La verdad que estos comentarios me dejaron desconcertado, a lo mejor llevo años perdiendo el tiempo calentando la leche para luego echarle hielo sin que realmente sea necesario. Es la típica verdad que asumes desde pequeño, pero que nunca llegas a comprobar fehacientemente. Pero… un momento, como seguro que ya sabéis, yo soy gallego, y en Galicia hay una bebida espirituosa muy conocida que se llama “aguardente de herbas” (orujo para el resto de los mortales), y este aguardiente se hace en un alambique, a poder ser de cobre, en el que con fuego de roble lentamente se va cociendo el bagazo mezclado con una serie de hierbas secretas que reposan sobre una cama de vid y paja. El alambique genera un vapor que se condesa en un serpentín de cobre y gota a gota, va llenando un cuenco de liquido amarillo, pero este liquido todavía no se puede considerar aguardiente de hierbas, ya que todavía le falta añadir el azúcar, y este se añade de la forma mas tradicional que existe: verterlo directamente sobre la aguardiente. (Un secreto: un kilogramo de azúcar por cada Ola de aguardiente). ¿A qué viene que os cuente todo esto?, pues que si de pequeño no me hubiera pasado horas y horas ayudándole a mi abuelo a remover con un palo el azúcar que se tenía que disolver en el aguardiente que estaba a temperatura ambiente (frío), si me podría creer que el azúcar se disuelve con la misma eficacia tanto en un líquido caliente como frío.

Fig 2. Pote de aguardiente gallego

Pero la explicación que os he dado no es muy científica ¿no?. Bueno, para explicar el motivo por el cual el azúcar se disuelve más rápido en un líquido caliente que uno frío, me tengo que remontar a mis clases de química. Por cierto, si algún químico está leyendo este artículo y detecta que en algún dato “me he columpiado”, agradecería que me lo comentase, ya que algunas clases de química me las pase en el “laboratorio” haciendo experimentos con el café, la leche y el tute. Joven padawan que estás leyendo este artículo, por favor, deja de hacer experimentos en el “laboratorio” de tu Universidad o Instituto y no faltes a clase, en serio, a la larga no merece la pena.

La explicación científica de porqué el azúcar se disuelve mejor en un líquido caliente que en uno frío, la tenemos en la energía de las moléculas que forman el líquido, cuanto mayor sea la temperatura del líquido, sus moléculas tendrán más energía o lo que es lo mismo, se moverán más rápido y por lo tanto le resultará más sencillo romper los enlaces que mantienen al azúcar unido. Por eso, si además removemos el liquido, el soluto (azúcar) se disolverá de una forma más eficaz en el disolvente (leche).

Tanto hablar de enlaces moleculares, moléculas y demás cosas pequeñas, me ha recordado una curiosidad que siempre tuve y hasta no hace mucho no pude resolver, y esta no es otra que como se almacena la información en los discos duros magnéticos. No me refiero a la teoría, que si un bit puede ser cero o uno, que si se almacena en sectores o que una aguja lee y escribe esos bits sobre un disco. Mi curiosidad era a más bajo nivel, yo quería descubrir como se podían “almacenar” físicamente esos bits en una superficie como la de un plato metálico de un disco duro. Así que lo que haré es tratar de explicar de la forma más sencilla y comprensible posible como se almacena la información en los discos duros.

En primer lugar lo voy a explicar con un CD. En los CD-ROM tenemos una superficie de policarbonato (plástico) recubierta de una película metálica. El funcionamiento de grabación (quemado) es muy simple, un láser quema la superficie metálica del disco creando surcos. Estos surcos pueden ser de dos tamaños, cortos y largos. Por decirlo así los cortos serían los ceros y los largos los unos (binario). Como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo una fotografía a nivel microscópico de lo que serían esos surcos sobre la superficie metálica de un CD, como salta a la vista, es relativamente sencillo distinguir entre una linea corta y una larga.

Fig 3. Bits en un CD

Ahora vamos a subir un punto de nivel para explicar este mismo proceso, pero en vez de un láser, utilizar un campo magnético y la diferencia de potencial que este crea, para poder leer y escribir ceros y unos de un disco duro.

Un disco duro está formado por uno o varios platos con una superficie magnética, pero esta superficie no es continua, si no que está divida en regiones o partes independientes. Estas regiones son de 200 nanómetros de largo por 25 nanómetros de ancho, o lo que es lo mismo, el espacio que ocupa un solo bit en un disco duro. Al ser independientes entre sí, cada una puede tener una polarización diferente, por ejemplo: Norte-Sur, mientras que la siguiente puede ser Sur-Norte (No confundir estos imanes, con los imanes de neodimio que permiten que la aguja fluya de manera suave sobre el disco). ¿En qué influye esta polarización?, pues ni más ni menos en que si estamos ante un cero o un uno. ¿Y cómo se puede distinguir si es un cero o un uno?, simplemente por la diferencia de potencial (DDP) que crea un campo magnético: Si pasamos una bobina de metal cerca de un imán, en función de la polaridad del imán, este inducirá una corriente eléctrica en la bobina, que puede ser positiva o negativa. Entonces si tenemos una superficie llena de “mini” imanes (disco duro), y le pasamos una “bobina” (aguja), cada uno de los imanes inducirá una energía eléctrica en la aguja con la polaridad del imán. De este modo, si medimos la DDP que se genera en la aguja, podremos saber si esta pasó encima de un zona con polaridad Norte o Sur, o lo que es lo mismo, si la aguja pasó por encima de un cero o un uno.

Fig 4. Funcionamiento de un disco duro

Esto no es magia (aunque parece), es básicamente el mismo principio que utiliza un motor eléctrico para convertir energía eléctrica en energía mecánica, o un generador eléctrico para producir electricidad. Quizás os estaréis preguntando como se hace entonces para grabar información sobre un disco duro: el proceso es exactamente el mismo, pero a la inversa. La aguja genera una corriente eléctrica, la cual, al pasar por encima de una de las regiones del disco, la polarizará en función de la polaridad de la propia corriente eléctrica. Todo esto ocurre mientras un disco gira a 140 Kilómetros por hora, a unas micras de distancia de una aguja que permanece inmóvil al tiempo que es capaz de leer los bits del disco duro que ocupan menos de 200 nanómetros. Es como si vas por la autovía a 14.000 Kilómetros por hora y tratas de leer las matriculas de todos los coches que te vas encontrando cada 100 metros.

Fig 5. Bits en un disco duro

Aprovecho para desmentir una leyenda urbana que ya escuché un montón de veces: un disco lo hay que wipear más de 30 veces para que sea irrecuperable la información que este contiene. La realidad es que hoy en día esto ya no tiene sentido, hace años cuando surgió esta leyenda si la tenía, ya que las regiones que ocupan los bits eran mucho más grandes que las de la actualidad, entonces cuando la aguja del disco pasaba por la superficie de este, induciendo un campo magnético para así establecer todos los valores de los bits a cero o uno, no había garantías de que el 100% de la superficie de la región quedará correctamente polarizada. En ese margen de fallo es de donde se podía recuperar la información eliminada o wipeada (bits). Lo que ocurre es que hoy en día el espacio de las regiones está tan ajustado que prácticamente es a nivel atómico, ya no existe ese margen de fallo, pues al trabajar a un nivel de precisión tan alto, la cantidad de átomos de la superficie que “tocan” es mínima. Por no hablar de la tecnología de los discos duros de átomos de cloro en los que los bits se graban a nivel atómico, en átomos de cloro que se mueven para un lado o para otro, en función de si se necesita un cero o un uno.

Fig 6. Funcionamiento de un disco duro de átomos de cloro

Así que ya sabéis, si queréis aumentar la capacidad de vuestro disco duro, lo único que tenéis que hacer es, la próxima vez que vayáis a la piscina del pueblo, os lleváis vuestro PC y os dais un par de chapuzones con el disco duro. Así a parte de aumentar su capacidad de almacenamiento por los átomos de cloro del agua de la piscina, os refrescáis un poco, que con este calor, buena falta hace. Otra opción es que os toméis un rico café con leche y hielo. 😉

A vuestra salud!.

Manuel Guerra

Manuel Guerra

Mi nombre es Manuel Guerra. Investigador especializado en: [eCrime] | [Forensic] && [Hacking]. Editor de GLIDER.es

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Comentarios

  • Luis

    El problema es que ahora ya no puedes hacer el aguardiente como antes.
    Que tempiños aqueles de facer augardente, os chourizos, as morcillas, os palleiros…
    ir ás festas polos carreiros do monte con linternas de gas e algún veciño confundirte ca Santa Compaña
    porque para combati-lo medo ías cantando “señor dale el descanso eterno” jajajaja.

    Saludos desde Compostela.

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